WUDE (Código de Honor)

Yo, como practicante del Kung Fu, vengo con mis manos vacías, no siendo impetuoso, uno el cuerpo, la mente y el espíritu bajo este juramento inquebrantable. Entreno el cuerpo para la fuerza, forjo la mente para la paz y elevo el Shen para la trascendencia, me regiré y viviré estos principios:

1. La Preservación de la Vida: Juro usar mi arte exclusivamente para la autodefensa, la salud y la protección del inocente. No dañaré ni heriré deliberadamente a ningún ser vivo; mi fuerza es un escudo, jamás una espada.

2. La Rectitud y Honestidad: No robaré ni tomaré lo que no me pertenece. Seré una persona de palabra, honesta con mi Maestro, mis Bonzos, mis hermanos marciales y conmigo mismo.

3. El Respeto y la Pureza: Mantendré una conducta digna y respetuosa en mis relaciones humanas, honrando mi cuerpo y el de los demás, erradicando la mentira, la calumnia o el chisme de mi hablar.

4. La Claridad del Shen: No consumiré sustancias, drogas o alcohol que nublen mi mente, alteren mi juicio o debiliten mi voluntad. Mantendré mi espíritu limpio, enfocado y despierto.

5. Soportar la Amargura (Chī Kǔ): Abrazaré el dolor físico, el cansancio extremo y la frustración del entrenamiento extenuante con gratitud, sabiendo que el sufrimiento purifica mi ego y moldea mi carácter.

6. La Unión de Mente y Cuerpo: No entrenaré como una máquina de fuerza bruta; buscaré en cada movimiento alinear mi intención mental (Yi), mi energía vital (Qi) y mi espíritu (Shen) con la acción física.

7. La Humildad Absoluta: Desterraré la soberbia, la ostentación y la vanidad. Entiendo que ante el Kung Fu todos somos eternos aprendices, el uniforme nos iguala y el verdadero practicante camina con la cabeza baja.

8. La Trascendencia por la Constancia: Renuncio a la búsqueda de resultados inmediatos o atajos. Entiendo que el Kung Fu es una obra de vida y que la maestría solo se alcanza a través de los años de repetición y disciplina de hierro.

9. El Honor del Linaje: Honraré la raíz de nuestra escuela, venerando el linaje de maestros que formaron a nuestro Sifu, manteniendo puro el fuego ancestral del verdadero Kung-fu

10.  El Respeto a los Padres Marciales: Guardaré respeto absoluto e incondicional a nuestro Sifu, mi padre en el arte marcial, y a nuestra Sitae, la madre marcial que sostiene y cobija el espíritu de nuestra familia.

11.  La Obediencia a los Custodios: Acataré con respeto, atención y sumisión la enseñanza del Sipak, del Sigen, los Sisok y muy especialmente de los Bonzos, ellos son los guardianes de la tradición y han sido delegados por el Sifu para ayudarme a formar y crecer.

12. El Respeto a la Fraternidad: Reconoceré el lugar de mis mayores en antigüedad, linaje y jerarquía, aceptando que la disciplina, el respeto, la integridad y el sentido de pertenencia son mi ley, y la humildad mi guía para el tratar y compartir con mis hermanos marciales.